Cenizas

Si deseas cremar mi cuerpo, solo tienes que echar al aire mis cenizas
y ver sus destellos que en el viento provoca mi fuego.

Deja que me derrame entre tus dedos.
Para escapar a la libertad, a la tierra de donde provengo.

Si el odio humano me hizo polvo,
que no me haga polvo el recuerdo de mi alma también.
Déjalo intacto, libre.
Permite que me vaya, que escape de la persecución,
el maltrato, el hambre y la muerte que se impregnaron en mi alma.

El incesante ruido de los cadáveres quemándose, el sonido
de mi cuerpo que el fuego consumía
¿cómo habré de apaciguarlo?
Reverberará por el tiempo en la eternidad de mis días.

Temo el hablar y el callar,
y hasta de vivir temía.
De ser culpable de sostener mi propia vida.
Y de nacer en medio del odio.

Temo ahora permanecer en la muerte,
y hasta que algún día olvide todo esto,
y mi recuerdo se pierda en el aire, como mis cenizas
ya lo han hecho.

A continuación:

Una voz en medio de la noche

Una voz en medio de la noche